Viajando y haciendo amigos

Viajando y haciendo amigos

Percibir la calidez y amabilidad de un país a través de su gente es sentir que estas recorriendo su geografía, conociendo su cultura y haciendo amigos…

Escribo estas líneas con certeza porque hace algunos días disfruté de la compañía de varios Colombianos quienes vinieron de viaje a nuestro México lindo y querido y me recordaron que lo más interesante que tiene este bello país es su gente. Desde nuestro primer contacto al recibirlos en el Aeropuerto Internacional Benito Juárez sentí su cordialidad y aunque la temperatura era baja por la hora de llegada recibí una gran sonrisa en el primer saludo y al estrechar sus manos el calor humano que les caracteriza; de inmediato pensé en hacerlos sentir como en casa, en hacer que su viaje fuese memorable y obviamente en mostrarles con orgullo mi adorado México.

Nuestro recorrido comenzó en la calle de Palma en pleno centro histórico desde donde nos dirigimos a la famosa Plaza de la Constitución o Zócalo –una de las más grandes del mundo-para admirar la bella arquitectura de los edificios circundantes; ingresamos a la Catedral Metropolitana que data del año 1573 y conocedor de la vocación católica de mis amigos colombianos compartí la fe del “Cristo Negro” o de “El Señor del Veneno” ubicado en el Altar del Perdón así como lo interesante de las 13 capillas que la circundan mientras el sonido del órgano se imponía en cada lugar de esta joya metropolitana. Saliendo de allí pensé en ofrecerles una aventura “diferente” a nuestros visitantes quienes no habían tenido la experiencia de subir al metro… bajamos a la estación del Zócalo y tomamos la línea 2 (Azul) para dirigirnos a Bellas Artes y aquí la sensación extrema fue para mi amiga Sandra García pues no alcanzó a subir al vagón y tuvo que esperar el siguiente recorrido!!! Finalmente la esperamos en la parada de Bellas Artes y como dicen los colombianos “listos” para continuar disfrutando de lo majestuoso del Palacio de Bellas Artes y la singular tranquilidad que refleja el parque de la Alameda Central.

Más tarde en el Museo Nacional de Antropología uno de los recintos museográficos más importantes de México y de América Latina se hincho mi corazón de orgullo al recorrer y poder explicarles las salas Teotihuacana y Azteca que son apenas una muestra del inmenso legado de mis antepasados. Completamente abstraídos en el patrimonio prehispánico que observamos nos dirigimos para disfrutar de la cultura mexicana en su versión más popular: Xochimilco “lugar de las flores”; allí un placido recorrido en trajinera con mucho colorido y acompañado de mis favoritos y tradicionales tacos de chicharrón en tortilla azul.

Al siguiente día pude observar que el ánimo estaba más elevado y no era para menos después de una buena noche de descanso y la expectativa de conocer las famosas Pirámides de Teotihuacán y la oportunidad de reafirmar la fe a través de nuestra morenita –La Virgen de Guadalupe- llegamos a la zona arqueológica para ver el hermoso trabajo de manos artesanas que tallan la piedra de obsidiana, el proceso y usos de la planta del maguey y con tanta sed que da caminar por fin pudimos probar el famoso Pulque “Bebida de los Dioses”.

Fascinados y deslumbrados con el espectacular paisaje que ofrecen las Pirámides del Sol y de la Luna descendieron un poco agotados mis amigos colombianos pero eso sí aseguro que invadidos de la energía cósmica que ofrece este ancestral lugar y aunque un poco cansados la motivación continuaba camino a la Basílica de Guadalupe; muy atentos escucharon la historia de la aparición de la Reina de México que para muchos es la Reina de Latinoamérica; Entrar a la Basílica es un verdadero encuentro con nuestra Madrecita y toda una experiencia de fe que prefiero no describir pues cada quien lo vive de acuerdo a su devoción y es un encuentro tan espiritual que lo mejor es vivenciarlo.

Y como la vida del turista es tan “dura y difícil” nos citamos en la noche para conocer la famosa Plaza Garibaldi que a decir verdad no es un gran atractivo pero para mis queridos amigos les sirvió para acercar más su amistad, consolidar al grupo, celebrar las bodas de plata de Gloria y Henry e identificarnos aun más con la cultura mexicana… sino que lo diga Alberto quien varias veces entono las famosas rancheras junto a su esposa Martha y grito: “Yo soy Chiapas, Paisano!!!” conectado totalmente con el cantante.

Al día siguiente y más acoplados como grupo continúe mi guía hacia el pueblo mágico de Cholula… -pronostico: cielo nublado y poca visibilidad; resultado: No logre presumir la espectacular vista de los volcanes Popocatépetl e Iztaccihuatl… en fin será un motivo más para que mis amigos regresen a este bello país. Más tarde paseando las calles y el centro histórico de Puebla de los Ángeles y como buen chilango (nombre popular de todos los que somos nacidos en el D.F.) quise darles a conocer la gastronomía callejera que comúnmente llamamos “garnacha” y degustamos los famosos tacos en su versión árabe –creo que les encantó o a lo mejor ya tenían mucha hambre!!-, también probamos la especialidad culinaria de puebla: El mole, tomamos la sidra, muchos dulces en la calle del mismo nombre y hasta nos picamos con el chile relleno del almuerzo.

Como el objetivo desde el primer contacto era hacer sentir a mis turistas como en casa y con el paso de los días fue ofrecerles mi sincera amistad no dude ni un instante en obsequiarles una rosa cultivada artesanalmente a las chicas eso si aclarándoles que “merezco más pero con ellas me conformo!!!” y un coctel a los hombres con su respectiva oración: “bendito licor, dulce tormento… qué haces afuera vamos pa´dentro ¡!! Todos disfrutamos del camino a las ciudades de Cuernavaca y Taxco al son de los chistes y la música; Llegando a la bellísima población de Taxco de Alarcón pudimos aprender de la diferencia existente entre la plata, electro plata y alpaca y con la lección memorizada visitamos muchas tiendas para comprar plata original a los orfebres de la población… por supuesto las chicas emocionadas y queriendo más y más joyas y sus esposos un tanto adoloridos… de bolsillo, pero eso si muy felices y dispuestos a conocer la maravilla del barroco en la Iglesia de Santa Prisca. A nuestro regreso a D.F. y eso sí para cerrar con broche de oro estos gratos días con mis turistas colombianos les recomendé el mejor espectáculo que considero se ofrece en la Ciudad de México… El Ballet Folclórico que es la muestra cultural más completa de los 32 estados y que es expresión pura de nuestras raíces. Ustedes dirán si les gusto…

Al finalizar, de nuevo en el aeropuerto y aunque las despedidas son tristes supe que mi objetivo se cumplió y espero que el de mis amigos también… tanto que estoy seguro que estos maravillosos días solo fueron el preámbulo y motivación para visitar nuevamente México y para recomendarnos con sus paisanos. No me resta sino agradecerles a ustedes por elegir México como destino, por llevarlo en su corazón y permitirme conocerles como amigos.

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